Tecnología La innovación tecnológica desafía al coronavirus

La innovación tecnológica desafía al coronavirus

Danielle Baskin ha sido la creadora de uno de los diseños más afamados en plena pandemia


En lugar de dar pie a la extensión del pánico, la originalidad y el arte se ha querido hacer un pequeño hueco en el caos a través del ingenio. La protagonista de esta historia es la diseñadora de productos y artista visual: Danielle Baskin.

Directora ejecutiva de dialup.com, Danielle propagó la idea de realizar impresiones faciales del ser humano en torno a las mascarillas N95 que ella misma adquirió años atrás debido a sus proyectos. En todos los rincones del mundo pueden verse todo tipo de máscaras respiratorias porque se considera que evitan cualquier tipo de contagio gracias a sus facultades preventivas. La propia Danielle Baskin comentó esta iniciativa por medio de su cuenta de twitter.

La diseñadora enlazó una serie de tweets en los que promovía su propia iniciativa. Dentro de este anunció se encargó de promocionar un sitio web conocido como faceidmasks.com donde se habla de que estas máscaras pueden llegar a funcionar a través del reconocimiento facial. Lejos de cualquier realidad, Baskin reconoció que aún no habían probado nada y que todo se encontraba en plena evolución.

Evitando cualquier polémica en torno a su figura y a su idea, la diseñadora aseguró que no iba a aprovecharse de esta situación mientras siguiese existiendo el problema de escasez de máscaras en todo el mundo. A pesar de todo, los usuarios de Twitter se hicieron eco de esta idea y muchos no dudaron en criticar y cuestionar el proyecto de Danielle.

A pesar de la jocosidad de muchos usuarios, otros vieron este proyecto como todo un acierto para tratar de forma más directa y correcta con los pacientes. Para ellos es bueno ver la totalidad facial en lugar de una cara tapada por una máscara ya que se verían tratados como iguales.

El hecho de observar una planta de enfermeros con máscaras faciales puede generar un clímax cómodo y agradable, en lugar de instar a la inquietud por la abundancia de las vulgares máscaras que cubren por completo el rostro del profesional.

En definitiva, la idea de Danielle Baskin se mantiene en un segundo plano con altas probabilidades de convertirse en toda una realidad. Mientras tanto, la sociedad mundial se mantiene a la espera de esta nueva creación, y deberá conformarse con la tenencia de las peculiares mascarillas corrientes.


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